Thursday, December 22, 2005

Vientre enmohecido.

El sexo me arde y el sudor me ciega,
Mis orgasmos cautivan a las rosas
Mis montes desaparecen y mis crepúsculos se vuelven visibles.
Si la noche cayera sobre el feto escondido
Vería pues mi vagína, observaría mis gónadas angustiadas
Sombría agonía del ente inocente
El cuerpo inmaculado desesperado e inquieto
La necesidad de identidad fortuita, el deseo a copular
La danza eterna sobre el líquido cálido
¿Es acaso el dolor más grande que el cariño,
Y el acto más poderoso que el ser?
No puedo, embargo mi cuerpo neutro
Sin esperanza alguna de decaer en el antro del humano
La dualidad impuesta, el escalofriante sendero al nacer.
Soy y seguiré siendo, fui y volveré a ser.

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